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Yo soy su vida - Gloria Trevi

Ficha Técnica

Título de la canción: Yo soy su vida.

Cantante: Gloria Trevi.

Álbum: Diosa de la noche.

Compositores: Gloria Trevi, Marcela de la Garza.

Disquera: Universal Music Latino.
Año: 2019.

Género musical: Balada Pop.

Análisis​

 

 

Análisis de la lírica:

Después del éxito de su álbum de covers El amor y de su gira al lado de Alejandra Guzmán, la cantante mexicana Gloria Trevi está de regreso en los escenarios presentando su disco más reciente titulado Diosa de la noche. La también compositora decidió explorar diferentes géneros musicales su nueva producción discográfica. La canción “Yo soy su vida”, una balada pop que evoca, musicalmente hablando, a otros de sus grandes éxitos como “Vestida de azúcar” o “No querías lastimarme” fue uno de los sencillos promocionales del álbum que gozó de una muy buena recepción por parte de los seguidores de la cantante. Cabe señalar que para este análisis únicamente se tomará en cuenta lo expresado en la canción, no en el vídeo musical que acompañó al tema.

“Yo soy su vida” es una canción que se centra en una relación nociva para sus integrantes. La narradora pareciera encontrarse en una encrucijada al estar atada —posiblemente a través del matrimonio— a un hombre que la ama profundamente, pero ella no siente lo mismo por él, ansiando terminar la relación; sin embargo, teme el gran daño que le causará si le confiesa sus sentimientos. A la vez, la protagonista cuenta con un amante, con quien realmente se siente a gusto y satisfecha y, según se explica en la canción, pareciera que éste la presiona para que formalicen.

En la primera estrofa se introduce al oyente cuál es la situación actual de la protagonista en un ambiente que se ha convertido asfixiante ante la presencia de su pareja, siempre presente, siempre atento a ella. La narradora menciona que no puede sentirse libre o tranquila, puesto que su pareja está atento a todo lo que ella hace. Sin embargo, se da a entender que se trata de una relación que oscila entre el amor y la obsesión, puesto que así como él la vigila y controla, la ama profundamente, la trata bien y es tierno con ella, esto hasta el grado —como bien sugiere el título de la canción— de que él sólo vive para ella.

La protagonista, incómoda, intenta corresponder las atenciones de su pareja, situación que cada día le resulta más complicado y angustiante. Si es que alguna vez profesó amor hacia él, éste se ha desvanecido casi por completo, pero aún existe un vínculo y recuerdos entre ambos, mismos que parecieran ser los que impiden a la narradora dar el paso definitivo para la separación. Ella continúa a su lado fingiéndole amor y deseo.

En el coro de la canción se presenta el rompimiento y quiebre emocional de la narradora. Ésta no se muestra dispuesta a soportar un día más esta situación. Pese a que él continúa siendo afectuoso con ella, la protagonista ya no puede soportar continuar mintiéndole y fingiendo esta correspondencia afectiva. Empero, teme que si termina con él, le hará un gran daño hasta el grado de que éste pueda perder la vida —suicidio (“No quiero triturar su corazón […] mas si lo dejo seré su asesina”).

De igual manera, la narradora considera que le hace un gran daño a su actual pareja al mentirle y corresponder su amor, al intentar sostener algo que ya desapareció piensa que lo está traicionando. Mientras que él la ama profundamente, ella sólo actúa y, por más que trate, no puede volver a amarlo.

Será en el mismo coro en donde se mencione por primera vez la presencia de un tercer personaje: el amante de ella. Únicamente, en uno de los versos, se revela su presencia cuando la narradora menciona que no puede amar a su pareja de la misma manera que a su amante. Incluso, gracias a la estructura de la canción, se entiende que la protagonista está contando al tercero —junto con el oyente— cuál es el panorama actual en la encrucijada que se ha convertido su vida.

La segunda estrofa retoma el esquema narrativo de la primera mediante la expresión de la inconformidad de la narradora al encontrarse, todavía, con su pareja. Ésta hasta el grado en que ella menciona que el simple hecho de que él respire a su lado le molesta, algo que realmente le preocupa por el odio y rechazo que ha estado construyendo en torno a él y manteniéndolo en secreto, siendo cada vez más difícil contener sus emociones y sentimientos.

Ella se limita a sonreír por compromiso ante las atenciones que su pareja le brinda. Está segura que el amor que él siente es honesto y desinteresado, por eso ella asegura, como expresión de su confusión sentimental, que “no merece que yo le haga daño, sólo por amarme tanto”.

Tras una repetición del coro se presenta el momento que puede ser considerado como el clímax de la canción. En éste se revela al oyente y al amante de la narradora que la pareja de ésta sabe o se imagina la existencia de este amorío o affaire, cosa que, realmente, pareciera no afectarle. Incluso, la protagonista expone que ha hecho evidente la existencia de esta infidelidad buscando que la petición de separación venga por parte de su pareja, todo esto sin éxito alguno: “Sé que sabe que me arreglo para venir a tu encuentro. Casi, casi que lo reto para terminar con esto”.

Ante estas “provocaciones”, la pareja de la protagonista se limita a expresarle su amor, aunque sí revela, sutilmente, que le duele la infidelidad por parte de ella. Este amor, rayando ya en la obsesión enfermiza, que él siente está dispuesto a pasar por alto la traición y el engaño: “Él me abraza y me desarma, siento que le tiembla el alma. Él me esperará una eternidad”.

La narradora centra, ahora, su atención en el amante. Le menciona que a ella le gusta lo que ha vivido a su lado, en cierto modo le ha ayudado a “respirar” dentro de su relación asfixiante con su pareja y, se podría entender, que son esos furtivos encuentros los que le brindan a la protagonista la fuerza para seguir adelante: “En cambio tú tan inestable, como nitroglicerina, tóxico como insaciable, clandestino y me fascina”.

No obstante, expone la existencia de una presión por parte de su amante. Seguramente éste le insiste para que termine definitivamente con su pareja para poder formalizar su relación. La narradora se muestra renuente a ceder ante la petición de él, esto por temor a la reacción que pueda tener su pareja. Por esto mismo, ella termina pidiéndole que no insista más, que la acepte a sabiendas de que ella es una mujer atada y con un compromiso previo o que, si le es posible, la deje definitivamente dando por terminado el affaire (cosa que ella ve difícil gracias al nivel que ha alcanzado su amorío): “No voy a quedarme, no sigas, no insistas. Acéptame con él o si puedes déjame. Yo soy tu vida”.

La canción concluye con una nueva repetición del coro. Como bien se pudo apreciar a través de este recorrido por la historia narrada desde la perspectiva de la protagonista. Ésta se encuentra en medio de dos relaciones tóxicas y nocivas para todos los implicados. Por una parte está atada a un hombre que la ama, vigila y controla de manera obsesiva y cien por ciento codependiente por parte de él; mientras que por la otra vive un affaire donde explora la clandestinidad, la libertad y la aventura, pero que amenaza con tornarse en algo complicado ante la insistencia de su amante por formalizar. Sin embargo, ella está consciente de que sus dos parejas profesan un gran amor hacia ella, hasta el grado de llevarla a afirmar en los últimos dos versos de la canción que se ha convertido en la vida misma de ambos.

Análisis de la música:

 

La canción comienza con unos cuantos acordes creados con un sintetizador, mismos que introducen al oyente en un ambiente de incertidumbre y misterio. Esta musicalización se conserva durante gran parte de la primera parte de la canción, a ésta se suman unos cuantos instrumentos de cuerdas como violines y violonchelos. Poco antes del coro se presentan unos bajos acordes de piano que sirven de preámbulo al quiebre musical y lírico que se presentará en el estribillo.

Ya en el coro, la musicalización empleada hasta el momento desaparece para dar lugar a la participación de guitarras y bajos eléctricos, así como la batería. De igual manera, la interpretación vocal de Gloria Trevi adquiere mayor potencia y energía, todo esto ad hoc a la desesperación comunicada también en la lírica.

La segunda parte de “Yo soy su vida” recupera la musicalización manejada en la primera, sólo que esto con mayor participación de la batería. Una vez que llega el clímax de la canción tras la repetición del coro se aprecia una nueva participación del conjunto de instrumentos de cuerda junto con los demás; todo esto con brío y una potencia superior a lo manejado en el resto de la pieza musical.

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax