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Que llueva- Bebe

Ficha Técnica

Título de la canción: Que llueva.

Cantante: Bebe.

Álbum: Cambio de piel.

Compositora: Bebe.

Disquera: Warner Music Spain.
Año: 2015.

Género musical: Pop.

Análisis​

 

 

Análisis de la letra:

Recientemente (2015), la cantante española Bebe lanzó su cuarto álbum titulado Cambio de piel, en él, la compositora e intérprete regresó a sus orígenes incluyendo temas que poseen una historia muy personal para ella. Tal es el caso de la canción Que llueva, un tema musical en donde la narradora cuenta cómo su vida ha cambiado después de que nació su hija. Esta composición se distingue bastante de los demás temas que ha escrito Bebe y en ella comunica sentimientos que son comunes para las mujeres que llegan a ser madres, donde sus hijos cambian por completo su forma de ver el mundo. Cabe señalar que en esta canción —en la versión original (no en la que es cantada en vivo)— el último coro es interpretado por Candela, la hija de Bebe, cosa que ayuda a identificar a quién se encuentra dedicada la composición. 

En la primera estrofa la cantante menciona que llueve con frecuencia, pero que siempre termina saliendo el Sol. Esto puede ser interpretado como el hecho de que a veces su día cuenta con dificultades y problemas, pero siempre terminan solucionándose o los deja a un lado para preocuparse por lo realmente importante. Continúa diciendo que antes —seguramente del nacimiento de su hija— los días eran lluviosos y así se encontraba su corazón. 

No obstante, ahora los días son diferentes ya que continúa lloviendo, pero el Sol que sale tras la tempestad es lo que la impulsa a seguir: “Ahora desayuno con tostadas y tu amor y con sus piececitos bailando por el salón”. Este último verso permite averiguar qué es lo que ha cambiado por completo la vida de la narradora y que se ha convertido en su alegría: una hija.

El coro de la canción se encuentra cargado de una gran emotividad en el que la narradora afirma que ya no le importa que llueva, ya que ella no piensa volver a ser la mujer que era antes. Ahora los problemas y dificultades (la lluvia) la tienen sin cuidado, ahora ella ha aprendido a sortearlos y tiene un motivo más para salir adelante. Su hija le ha dado la fortaleza que ella necesitaba. Ella misma reconoce como positivo el cambio que se ha dado en su persona y está conforme con él, hasta el grado de afirmar que no piensa volver a ser la de antes. 

En la siguiente estrofa se menciona cómo la llegada de su hija cambió por completo su rutina de vida. Se vio obligada a guardar en contenedores bastantes cosas de su casa para evitar que la niña pudiera tener un accidente con ellos. Asimismo, ha dejado a un lado sus zapatos de tacón que seguramente resultaban bastante incómodos para su nuevo rol como madre. Sin embargo, no ve estos cambios como algo negativo, sino que ha hecho todo esto sonriendo sabiendo que es para el bien de su hija: “Ahora mi sonrisa llega mucho antes que yo a cualquier lugar donde vaya mi corazón”. 

Tras una repetición más del coro, la narradora menciona que después del nacimiento de su hija ha logrado arreglar y ordenar su vida. Seguramente, este acontecimiento fue lo que la hizo sentar cabeza, ya que ahora no debe ver por sí misma, sino también por ese nuevo ser que ahora se encuentra a su lado. También, ha comenzado a retomar algunas prácticas que había dejado olvidadas como seguramente era el cocinar. Nuevamente, no le importan todos estos sacrificios o modificaciones a su vida, la protagonista cuenta con una gran justificación que la deja completamente satisfecha: “He puesto del derecho lo que estaba del revés, quiero aprender de nuevo todo lo que ya olvidé. Ahora estoy dispuesta a verlo todo de color y hago la comida bien cargada de amor”. 

En la siguiente estrofa, la narradora presenta lo que podría ser considerada como la situación actual de su vida. A pesar de que tuvo que guardar y deshacerse de algunas cosas, afirma que ahora tiene mayor espacio para lo realmente importante: “Con muchas menos cabe todo lo mejor, ya no me queda hueco al pasado digo adiós”. Los huecos o espacios vacíos que quedaron en su hogar han sido reemplazados por algo más importante. El amor que siente hacia su hija es lo que termina haciéndola olvidarse de todo lo material y ha aprendido a apreciar una simple sonrisa y los besos: “Ahora se ha instalado en esta casa la ilusión, la música, tus besos y su voz cantándonos”. 

El coro vuelve a repetirse antes de que comience a ser interpretada la última estrofa la que seguramente es la síntesis de todo lo narrado anteriormente y una invitación que hace la narradora al oyente. Estos versos rompen con la estructura narrativa que se había venido manejando y se encuentra situada en un espacio atemporal. La narradora afirma que cuando creía haber vivido y experimentado todo lo posible, con la llegada de su hija le brindó un nuevo aire con un cúmulo de cosas que había ignorado o pasado por alto. En cierto modo, ahora está aprendido a amar las pequeñas cosas: “Cuando ya nada esperas todo te encuentra y el viento fresco atraviesa tus caderas”. 

Asimismo, afirma que las parejas deben arriesgarse a tener un hijo si es realmente su deseo, ya que no se arrepentirán de ello y, quizás, cuando se decidan puede ser ya muy tarde: “Si no arriesgas no ganas y mueres en la espera”. Después de esto, la narradora continúa invitando al oyente a dejar de ver únicamente a través de sus ojos y que despierte ante las bondades que la vida puede darle, ante todo para que pueda ser capaz de compartir su alegría con alguien más: “Escupe el trozo de manzana que te hizo dormir, la vida es para ti”. 

La canción concluye con varias repeticiones del coro que ayudan a reforzar la idea de que la vida de una persona cambia —radicalmente y para bien— después de que tiene un hijo, siendo incapaz que ésta vuelva a ser como lo era en el pasado. En cierto modo, se es capaz de superar las tormentas y lluvias cuando uno se encuentra acompañado y cuando no vela únicamente por su persona, sino por otros y es por esto que no importa en ningún momento que llueva, siempre se estará preparado.

 

Análisis de la música:

En Que llueva la voz de la cantante es introducida al mismo tiempo que la guitarra que acompaña a la intérprete con algunos acordes sueltos durante la primera estrofa. Al momento en que inicia la primera repetición del coro es posible distinguir un instrumento de percusión —o una percusión emulada por un sintetizador— que podría llegar a simular la música que proviene de una caja de música o de un juguete propio de un niño de corta edad. 

Ya en la segunda estrofa pareciera que los acordes de la guitarra han sido reemplazados por los de un teclado, la percusión que comenzó en el coro siguen siendo haciéndose presente. Justo cuando se llega a la siguiente repetición del coro el ritmo lento y pausado de la canción se acelera y es posible distinguir otros instrumentos musicales como el bajo y la batería para continuar durante el resto de la composición. 

La percusión que simula la caja de música continúa sonando durante el resto de la canción, aunque en ocasiones —generalmente en las estrofas— el volumen de este instrumento sube considerablemente para adecuarse a lo que está siendo narrado. Es en la última estrofa cuando se recupera la instrumentalización que había predominado al inicio de la canción para simbolizar y ejemplificar que se trata del momento  del clímax narrativo de la lírica y la parte en la que se inserta el mensaje central de la composición. Que llueva concluye con varias repeticiones del coro, siendo la última a cappella completamente. 

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax