© 2019 by El analista de canciones  All rights reserved. Alfonso Ortega Mantecón. Esta página es una obra intelectual protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor, puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica; su uso para otros fines, requiere autorización previa y por escrito del Director General de la Página.

 

Aviso de privacidad

Por el bulevar de los sueños- Joaquín Sabina

Ficha Técnica

Título de la canción: Por el bulevar de los sueños rotos. 

Cantante: Joaquín Sabina. 

Álbum: Esta boca es mía. 

Compositor: Joaquín Sabina. 

Disquera: Ariola.
Año: 1994.

Género musical: Pop. Canción de autor.

Análisis​

 

A lo largo de la historia se han escrito numerosas canciones que intentan sintetizar la vida de una persona, sus hazañas, su forma de ser o un acontecimiento en particular; algunas de ellas con fin de enaltecerlas, otras buscando satirizarlas y, unas cuantas, criticarlas. En este caso, Joaquín Sabina se encargó de resumir de una manera asombrosa toda la vida de Chavela Vargas. Cada verso se encarga de aportar algún dato relevante de la biografía de “La Chamana”.

En “Por el bulevar de los sueños rotos” abundan los símiles y las metáforas que permiten al oyente adentrarse a la vida de Chavela Vargas, no sólo en el ámbito histórico, sino también en su música y en su peculiar forma de pensar. Después de Sabina otros artistas se han encargado de crear sus propias versiones de esta canción, entre ellos el extinto grupo La Quinta Estación.

 

 

Análisis de la letra:

Probablemente el título de la canción fue asignado por una indecisión del compositor y optó por darle el nombre con base en el primer verso de ella como se acostumbra en la poesía que carece de título.

Después de una breve introducción comienza la primera estrofa donde se dice donde vive la mujer de la cual hablará toda la canción. Se trata del bulevar de los sueños rotos, gracias a varias referencias —entre ellas la mención del mismo sitio en el filme “Moulin Rouge” (John Huston, 1952) durante una de las canciones para aludir al sitio donde vivían los artistas y bohemios que constantemente se enfrentaban a una vida de adicciones y libertinaje— se puede saber a qué se refería Sabina. 

En el siguiente verso ya se presentan los detalles que pueden llevar al oyente conocedor a ubicar de quién se está hablando. Se dice que en ese bulevar vive una dama que siempre viste un poncho rojo. A Chavela Vargas también se le conoce con el sobrenombre de “La dama del poncho rojo” o como “La Chamana”. Si esta alusión al título que le da Sabina a la costarricense no fue suficiente para dar a entender de quién hablará durante toda la canción seguramente despejará las dudas en el tercer verso donde añade que esta mujer tiene pelo de plata y carne morena. Desde muy joven, Chavela Vargas se distinguió por no ocultar los grisáceos cabellos que aparecían en su cabeza con el paso de los años. 

En la misma estrofa Sabina se encarga de dar más datos acerca de la mujer de la que está hablando. Dice que se trata de una “mestiza ardiente de lengua libre, gata valiente de piel de tigre, con voz de rayo de luna llena”. En estos tres versos ya se habla en particular de la forma en que Chavela Vargas interpretaba sus canciones y, en cierto modo, de su ideología. Nunca se doblegó ante la censura ni ante las amargas críticas que recibió en su vida, sobre todo por su particular forma de vestir y su orientación sexual. Su canción “Macorina” fue censurada en la España franquista debido al contenido de la lírica que era considerado inmoral. Sin embargo, ella siguió con su carrera sin importarle qué pensaban los demás acerca de ella. Asimismo, Sabina describe su peculiar tesitura grave en el último verso de esta estrofa. 

La canción continúa con una breve descripción de uno de los periodos más oscuros de Chavela Vargas cuando cayó en el alcoholismo. Incluso recibió varios sobrenombres que hacían a su afición por la bebida, en especial acerca del tequila. Sabina menciona que “Por el bulevar de los sueños rotos pasan de largo los terremotos”, se podría entender que no se percataba de lo que ocurría a su alrededor debido a que se encontraba hundida en alcohol. Incluso se menciona que “hay un tequila por cada duda”. 

Ahora, Sabina se encarga —brevemente— de describir las tertulias bohemias a las que asistía Chavela Vargas y convivía con grandes personajes del arte del siglo XX. Entre los artistas mencionados en la lírica figuran un Agustín Lara que se sienta al piano para cantar mientras toca dicho instrumento, a un Diego Rivera que se prepara para crear el esbozo de la que será su próxima pintura utilizando a Frida Kahlo, su musa, como modelo. Resulta digno de señalarse cómo en sólo tres breves versos se inmortaliza la esencia de tres personajes icónicos del arte mexicano. 

Ya en el coro de la canción se menciona que Chavela Vargas se escapó de una cárcel de amor. Esto hace alusión directamente a la vida sentimental de “La Chamana”, al tener numerosos amores en su vida es lógico que se sintiera confundida y que —en ocasiones— llegara a sentirse encarcelada. En el coro, a grandes rasgos, Sabina da a entender que la costarricense es una sobreviviente; logró salir adelante pese a lo mal que la llegó a tratar la vida, sin un amor eterno a su lado, venció al alcoholismo y las noches de excesos. 

Asimismo, en el coro se menciona el cariño especial que tenía Chavela hacia Madrid, “se dejó el corazón en Madrid”. Esto se pudo comprobar en los últimos meses de vida de la cantante, donde tras despedirse de España regresó a México para morir en su país. Los últimos dos versos son, probablemente, los más reconocidos de la canción y que podrían ser el perfecto epitafio para Chavela Vargas: “¡Quién supiera reír como llora Chavela!” En ellos se habla de la forma de ver la vida que tenía la cantante, siempre buscaba el lado positivo de la vida y superaba las adversidades a su manera. 

En la tercera estrofa Sabina recurre a un recurso bastante innovador: utilizar las mismas canciones inmortalizadas por la voz de Chavela Vargas para describirla. Se mencionan “Macorina” —con su reconocido coro “Ponme la mano aquí Macorina”— y le da el título a la costarricense de “Paloma negra de los excesos”. 

La última estrofa se podría ubicar en un tiempo más reciente que las anteriores. En ella se dice que Chavela se encuentra mojando con lágrimas fotografías antiguas. “La Chamana” debió enfrentarse a una serie de situaciones muy dolorosas en su vida: vio cómo toda la gente cercana a ella, grandes amigos, amores imposibles y artistas morían por diversas causas. Perdió a José Alfredo Jiménez, a Agustín Lara y a su entrañable Frida Kahlo. Lo único que conservaba de ellos eran las experiencias, sus obras, cartas, fotografías y —los más importantes— los recuerdos, recuerdos y memorias que se encargó de plasmar en su libro autobiográfico con ayuda de María Cortina (su biógrafa). Pocas personas como Chavela Vargas tuvieron la posibilidad de conocer a las grandes personalidades del México del siglo XX. 

La canción concluye con la aseveración de que las amarguras no son amargas cuanto éstas son cantadas por Chavela Vargas y, además, son escritas por un compositor de la calidad de José Alfredo Jiménez. Estos versos también son muy reconocidos; inclusive fueron utilizados por María Cortina para comunicar a través de las redes sociales que Chavela Vargas había fallecido. En la cuenta oficial de Twitter de la costarricense publicó lo siguiente: “Silencio, silencio: las amarguras volverán a ser amargas… se ha ido la gran dama Chavela Vargas”. 

 

Análisis de la música:

La musicalización de “Por el bulevar de los sueños rotos” no resulta tan llamativa como su lírica. Esto es lógico porque el objetivo de la composición es homenajear a Chavela Vargas. La guitarra destaca con un peculiar arreglo que se repite a lo largo de la canción. También es posible distinguir un bajo y una batería por lo bajo. Casi al final comienza a sonar un acordeón. 

Ahora, a dos años de su muerte aún seguimos sin encontrar a alguien que pueda “reír como llora Chavela”. 

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón

@PonchoCorax