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Jacinto Cenobio- Guadalupe Pineda

Ficha Técnica

Título de la canción: Jacinto Cenobio.

Cantante: Guadalupe Pineda. 

Álbum: Un canto a México. 

Compositor: "Pancho" Madrigal.

Disquera: Bertelsmann de México.
Año: 1988.

Género musical: Ranchero.

Análisis​

 

 

“Jacinto Cenobio” es una canción popular mexicana en donde se narra el deseo de muchos campesinos y habitantes de la provincia mexicana: viajar a la capital para formar una nueva vida y la búsqueda de oportunidades, cosa que rara vez encuentran. Esta composición fue hecha famosa por el grupo Sanampay, donde era vocalista Guadalupe Pineda y posteriormente la acuñó como una de sus piezas más representativas en su carrera artística. 

 

Análisis de la letra:

El hilo narrativo que se presenta en la canción consiste en un campesino que lleva ya tiempo viviendo en la capital. Al parecer él sí ha logrado adaptarse y dejar atrás la vida en la provincia. Éste será el narrador en esta composición. En la primera estrofa se narra el encuentro que tuvo con su padrino quien, al igual que él, dejó atrás su pueblo para buscar mejores oportunidades en el centro del país. 

El narrador explica que se encontró con su padrino en un mercado —posteriormente se sabrá que el nombre del recién llegado es Jacinto Cenobio— y fungiendo labor de comerciante. Lo encuentra descargando mercancía de un carro utilizando un mecapal (herramienta a manera de faja para levantar cargas pesadas con mayor facilidad). Este individuo proveniente de provincia está trabajando arduamente en la ciudad para ganar el dinero necesario para subsistir. 

En la siguiente estrofa se presenta ya el diálogo entre el padrino y el ahijado. El segundo le hace externo su asombro al encontrarlo en la capital. Al parecer hacía bastante tiempo que no tenía noticias acerca de él. Ambos personajes deciden ir a conversar un rato, momento que aprovecha el padrino para poner al tanto a su ahijado de lo que ha sucedido en su vida. Aquí se puede entender que, al dejar atrás su pueblo, también se olvidó de todas las personas con las que vivió una temporada. En ocasiones ocurre que, al cumplir el sueño de dejar atrás el poblado en el nacieron y encontrar una buena oportunidad, las personas no quieren saber más de su pueblo, de sus orígenes y comienzan a relegar sus propias raíces sintiéndose —en cierto modo— avergonzados de ellas. 

Tras un trago de vino, el padrino comienza a narrar su trágica historia y su estancia en la capital del país. Pero antes, le advierte a su ahijado que no le diga a nadie que lo ha encontrado en el centro de la república. Esto probablemente se deba a que si alguna otra persona del pueblo se entera de que ha conseguido un trabajo en la ciudad busque una vida igual e intente encontrarlo para que lo apoye económicamente. 

El padrino le confiesa que ya no quiere regresar a su pueblo —como ocurre con los campesinos cuando encuentran mejores oportunidades y dejan atrás el pequeño lugar en el que nacieron y consideran insignificante—; además, ya no tiene a dónde llegar. En la siguiente estrofa confesará qué fue lo que lo llevó a tomar esa arriesgada decisión de abandonar su pueblo. 

Jacinto Cenobio explica que murió su esposa —Trinidad— y que sus hijos, al crecer, se marcharon también del pueblo y que ya no ha sabido nada de ellos. Los descendientes del padrino, al encontrar su vida resuelta fuera del pueblo, decidieron olvidarse por completo de sus orígenes y de sus propios padres. Por si fuera poco, el tiempo de cosecha no fue el idóneo para el campesino y tuvo problemas económicos por esto. 

Todo esto lo llevó a tomar la decisión de dejar atrás su pueblo y de quemar el jacal (choza) donde vivía. Este hecho es muy simbólico porque significa que está dispuesto a olvidarse de su antigua vida en el pueblo y, por si alguna vez llegaba a considerar regresar, no podría hacerlo porque no tendría a dónde llegar. Había perdido todo y ahora buscaba hacerse de nuevo con bienes en la capital. 

La pérdida de su esposa, de sus hijos y sus problemas económicos lo han llevado a considerar que la vida no vale la pena y se limita a estar sobreviviendo mediocremente en la capital. El mismo Jacinto Cenobio lo explica con el verso “cobija y sombrero serán mi hogar”. No tiene grandes aspiraciones, sino que se contenta con vivir un día más. No considera que en su pueblo tenía un hogar, una fuente de ingresos —el campo— y la gente del pueblo se preocupaba por él. Ahora se encuentra solo en una gran ciudad que no conoce y ahí nadie se percatará si algo le ocurre. 

Como última petición, le pide a su ahijado que lo deje en paz y que no le cuente a nadie que lo ha encontrado. Éste afirma que dejará en paz a su padrino, ya que ha sido él quien tomó la decisión de comenzar esta nueva vida. En esta parte de la canción se da un salto en el tiempo que no se precisa; sin embargo, debido a las condiciones en las que vivía Jacinto, se podría entender que sólo pasaron unos cuantos meses. 

El ahijado cree haber visto a su padrino de regreso en su pueblo. “Me pareció verlo en su verde monte sonriéndole al viento y al horizonte, haciendo una mueca pa’ ver pasar la mancha de garzas rumbo al palmar”. Una vez de regreso en su poblado se percata de todo aquello que había dejado atrás: la naturaleza, los animales y, sobre todo, la paz y tranquilidad de la que gozaba ahí. 

La canción concluye con la afirmación de que Jacinto Cenobio cometió un gran error al alejarse de su “paraíso” donde sólo había paz. La desesperación y la ambición fueron los factores que lo llevaron a tomar esta decisión. El ahijado da por terminado el relato con los siguientes versos: “Yo no sé qué culpa quieres pagar, aquí en el infierno de la ciudad”. A grandes rasgos se podría decir que el protagonista fue víctima de un “sueño americano”, pero que se aplica de la provincia a la ciudad de México, donde se piensa que con el simple hecho de vivir ahí se tendrá una buena calidad de la misma.

 

 

Análisis de la música:

La introducción de la canción se encuentra interpretada únicamente por dos o más guitarras. La poderosa voz de Guadalupe Pineda no tarda en unirse. A lo largo de la composición las guitarras siguen destacando con sus bajos, acordes y algunos arreglos. Cabe señalar que en algunos casos —cuando se presentan los diálogos de Jacinto Cenobio— las palabras se pronuncian haciendo alusión a la forma de hablar de algunos campesinos, tal es el caso de palabras como ahija’o, pa’, quero, entre otras.  La canción no cuenta con más instrumentación que las guitarras, esto demuestra que para crear una gran composición no hace falta rodearse de una gran cantidad de instrumentos.

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax