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El Invierno- Antonio Vivaldi

Ficha Técnica

Título de la composición: El Invierno.

Compositor: Antonio Lucio Vivaldi.

Año de composición: 1725.

Género musical: Concierto grosso.

Corriente artística: Barroco. 

Análisis​

 

 

Análisis del contexto histórico:

Al hablar del movimiento musical barroco una de las grandes piezas de la música clásica que —casi de manera inmediata y como mejor exponente de esta etapa— sale a la luz son los conciertos de las cuatro estaciones del compositor y músico italiano Antonio Lucio Vivaldi. Estos conciertos que podrían ser considerados la obra maestra del italiano han sido capaces de trascender la barrera del tiempo y de posicionarse como el claro ejemplo o referente de lo que fue la música barroca, música en la que se evidencia un miedo al silencio o a la ausencia de sonidos. En cambio, en ella se intenta que siempre exista algún sonido o nota que impida caer en esta situación no deseada. Por otra parte, también se destacan los grandes contrastes dentro de los conciertos en donde se pasa de un adagio molto a un allegro de manera súbita, otra característica más del barroco.

Inclusive, debido a las evidentes alusiones que se realizan al comportamiento de la naturaleza en las diferentes estaciones del año, se ha llegado a considerar que los conciertos de las estaciones de Antonio Vivaldi son en realidad un puente entre el barroco —gracias al estilo de esta época que sigue siendo muy evidente— y el romanticismo —corriente artística en donde la naturaleza es la principal inspiración de los creadores y en donde ésta moldea el producto. 

Pasando a la vida del compositor y músico Antonio Lucio Vivaldi (4 de marzo de 1678-28 de julio e 1741) se podría decir que hoy en día ocupa un lugar privilegiado en la “sala de la fama” de los grandes compositores de la música clásica. Fue un sacerdote católico —apodado “El cura rojo” debido al color de su cabello y a que siempre se le veía con una capa de este color—que compuso más de quinientas obras musicales entre conciertos y algunas óperas. Sin embargo, gran parte de la obra de Vivaldi se ha perdido con el paso del tiempo y —principalmente en el caso de las óperas— de algunas creaciones sólo se conoce su nombre, habiéndose perdido las respectivas partituras. 

Gran parte de la obra de Vivaldi se distingue por el papel principal que otorga al violín. Este instrumento queda convertido en la voz principal de la mayoría de sus conciertos donde los demás miembros de la orquesta se encargarán de acompañarlo, en la mayoría de los casos, en un plano secundario. 

Vivaldi llegó a ordenarse como sacerdote, pero se dedicó más a la cuestión musical que a su labor como religioso. Esto aunado al hecho de que padecía una enfermedad que lo dispensó de oficiar misas. Sin embargo, el músico veneciano llevó a cabo grandes giras por Europa donde, poco a poco, fue construyendo un grupo de seguidores o discípulos entre los que figura Anna Tessieri Girò, a quien convirtió en prima donna de varias de sus composiciones vocales. 

Es cierto que durante su vida, Antonio Vivaldi fue bastante reconocido por su talento. No obstante, tras su muerte, su obra pasó a un segundo plano e, inclusive, como desapercibida. Fue hasta finales del siglo XIX cuando el veneciano comenzó a resurgir como uno de los grandes músicos que Italia había dado a la humanidad, logrando posicionarse en uno de los puestos de mayor estima en el mundo de la música clásica. 

Las cuatro estaciones son conciertos pensados para que el violín sea el solista con el acompañamiento de los demás instrumentos de la orquesta. Los conciertos fueron interpretados por primera vez en Ámsterdam en 1725, siendo dedicados al conde Morzin. Quienes se han adentrado más en la vida de Vivaldi afirman que el mismo compositor había escrito varios versos que sintetizaban lo que se quería comunicar con cada una de las estaciones. 

 Los conciertos de las cuatro estaciones son capaces de sintetizar la obra de Antonio Lucio Vivaldi y la misma esencia del barroco, un barroco que tiende hacia un romanticismo alegre y con una gran influencia de la naturaleza. Un factor que resulta digno de tomarse en cuenta al momento de analizar la relación de la música con las estaciones de la naturaleza es que se cuenta con una visión europea de cómo son las condiciones climáticas en estas diferentes etapas del año, ya que la perspectiva  y las cualidades de esto puede variar de un continente a otro. 

 

Sentimientos que evoca:

El punto culmen de los cuatro conciertos del compositor veneciano Antonio Lucio Vivaldi llega con El invierno. En sus tres movimientos —allegro non molto, largo y allegro— se llega al final de un año más, de un ciclo que estará destinado a repetirse eternamente y que no dejará de ser una travesía  para el ser humano o un logro superado. 

La tensión resulta evidente en el primer movimiento de El invierno, poco a poco la tierra comienza a ser devorada por un manto de nieve blanca que terminará borrando cualquier vestigio que pudiera haber quedado de las cobrizas hojas del otoño que el viento se encargó de arrancar de las ramas de los árboles en donde nacieron. 

Sin embargo, no se trata de un momento contemplativo en donde la gente debe limitarse a ver caer la nieve, sino que debe encontrarse en constante movimiento para conservar el calor y, seguramente, mantener vivo el fuego de su hogar. Prontamente, la tormenta de nieve comienza a asediar dejando todo el sitio sepultado entre la nieve. Tal y como ocurrió con aquella gran tempestad durante El verano, cuando pareciera encontrarse en pleno auge, la tormenta invernal termina cediendo y brindado a los campesinos un aparente momento de paz. 

El segundo movimiento resulta bastante más tranquilo que el primero. Incluso, la gente puede llegar a animarse a salir de sus hogares bien abrigados con el fin de realizar un recorrido por sus alrededores apreciando el blanco paisaje que los rodea que dista mucho de lo que habían visto meses antes de la llegada del invierno. Nuevamente, en este espacio para “respirar”, la gente reflexiona acerca de lo que está por venir y, prácticamente, puede asegurar que volverá a escuchar todos los sonidos de la primavera en la brevedad. 

Finalmente, el tercer movimiento llega y, con él, una gran intensidad y movilidad; sin embargo, lo que ocurre poco tiene que ver ya con la tormenta invernal, sino que se trata de un preludio de lo que será la primavera que pronto llegará. Los hielos comienzan a ser cada vez más inestables y las temperaturas aumentan lentamente, el deshielo ha comenzado y, a su lado, el anhelo de comenzar de nuevo aquel ciclo interminable. 

Exactamente durante el último minuto de este concierto de Vivaldi se aprecia un momento de gran movimiento que podría ser relacionado con el rompimiento de la última capa de hielo para llegar, finalmente a la paz y tranquilidad donde uno puede estar seguro de que lo difícil ha quedado atrás —por lo menos durante seis meses— y que ha superado una prueba más dispuesta por la fuerza más poderosa que existe sobre la faz de la Tierra: la naturaleza misma.

 

Análisis de la música:

Por lo general, al escuchar el título de esta estación, uno se podría imaginar que seguramente tendría un ritmo lento que podría transmitir sentimientos de paz y de tranquilidad en todo momento; sin embargo, se trata de todo lo contrario. 

En el primer movimiento se percibe un violín a un volumen bajo —a comparación de lo escuchado en los demás conciertos—, pero con un ritmo acelerado y constante que es capaz de generar en el oyente un sentimiento de angustia. La ansiedad crece cada vez más conforme la intensidad de la melodía sube. Durante poco más de tres minutos, el ritmo que tienen los diversos instrumentos de la orquesta llegan a resultar estresantes, ya que simbolizan la gran tormenta invernal que está teniendo lugar. 

En El invierno se cumple por cuarta y última vez el esquema en donde el segundo movimiento siempre será el más lento y un momento de cierto “respiro” para el oyente. El violín baja su ritmo considerablemente aunque sigue siendo la voz principal. Esto genera en quien escucha este concierto la llegada de la paz que seguramente esperaba desde un inicio al llegar al invierno. Un invierno que permiten que la tensión generada por el movimiento anterior quede atrás y sea reemplazada por una gran tranquilidad que da a entender que el peligro ha quedado atrás. 

Finalmente, el tercer movimiento ocupa un ritmo moderado a comparación del primero y del segundo. Los instrumentos y su debida interpretación no generan tensión o ansiedad en el oyente, sino que son capaces de transmitir cierta energía o brío para seguir adelante. Incluso pareciera tratarse una escena en donde se está permitiendo que la vida regrese a su ritmo normal, todo esto, con la satisfacción y el orgullo de haber superado la prueba final.

 

 

 

 

 

 

Por: Reyna Núñez Vázquez.