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Hijo de la luna- Mecano

Ficha Técnica

Título de la canción: Hijo de la luna. 

Grupo: Mecano. 

Álbum: Entre cielo y el suelo. 

Compositor: José María Cano. 

Disquera: B.M.G. Ariola Eurodisc. 
Año: 1986.

Género musical: Balada Pop.

Análisis​

 

 

Análisis de la letra:

“Hijo de la luna” es una de las canciones más icónicas del extinto grupo español Mecano. Cuenta con traducciones al italiano y al francés, así como numerosos covers por artistas de talla internacional. Fue un éxito en varios países de Europa y de América Latina. 

A grandes rasgos, la canción habla de la tradición gitana y de los prejuicios existentes dentro de esta raza. La composición de Mecano comienza como si se tratara de un relato propio del pueblo jondo. La lírica cuenta con una narradora que es la que se encarga de contar qué es lo que ocurre en la historia intercalando algunos diálogos atribuidos a los personajes involucrados. 

En la primera parte de la canción, la narradora acusa de ser tonto al oyente que no crea la historia que está por comenzar a narrar, a la cual considera como una leyenda dentro de la tradición jonda. La narración comienza contando que una gitana conjuró o invocó a la luna hasta el amanecer para hacerle una petición. Los gitanos se han distinguido por practicar diferentes rituales —mágico-religiosos— donde los astros juegan un papel importante dentro de ellos. 

Posteriormente, la narradora explica el motivo por el cual la gitana invocó a la luna. Le pedía desesperadamente que pudiera casarse prontamente; sin embargo, no sólo le pide apoyo para encontrar una pareja, sino que le pide que se pueda desposar con un calé. Entre los gitanos existen numerosas diferencias étnicas, éstas establecen que los miembros de un grupo determinado no pueden establecer relaciones maritales con los de otros. Por lo tanto, la gitana de la canción se ha enamorado perdidamente de un gitano —en específico un calé—, pero no puede formalizar con él su relación debido a las diferencias existentes entre sus diferentes pueblos. 

La luna acudió a la llamada desesperada de la gitana y le concedió su deseo diciéndole: “Tendrás a tu hombre, piel morena”. No obstante, el astro no obrará gratuitamente, sino que le pedirá una prueba a la gitana o un sacrificio a cambio: “Pero a cambio quiero el hijo primero que le engendres a él”. Le advierte esto desde un inicio ya que está consciente de que si la gitana está advertida desde ese momento que deberá ofrecer a su primogénito, le dolerá menos realizar la entrega. 

El coro de la canción consiste en la respuesta de la gitana y, a la vez, la aceptación que realiza al convenio que establece con la luna. La mujer la recrimina diciéndole que el astro se encuentra empeñado en ser madre; sin embargo, no es una persona y no puede procrear por sí misma. La gitana le dará a su hijo, pero sí le pregunta qué pretende hacer con un hijo humano que terminará convirtiéndose en el hijo de la luna que da título a la canción. 

La narración prosigue con la historia de la gitana que pudo desposarse con el calé que ella deseaba y terminó procreando a su primogénito. No obstante, de la unión nació un niño con la piel demasiado blanca —“blanco como el lomo de un armiño”— que no poseía rasgos físicos similares a los de los padres. Incluso, se menciona que tenía los ojos grises, cosa que no concordaba con sus progenitores. Todo esto se debe a que el niño nació con características propias de la luna. 

Hasta este momento se da a entender que luna es la verdadera madre del hijo, únicamente utilizó el vientre de la gitana para poder procrear así. Asimismo, se da a entender que no fue del todo sincera al momento de establecer el pacto con la gitana, ya que no le advirtió en qué condiciones tendría a este hijo y las consecuencias venideras que esto tendría para su vida. 

La narradora continúa explicando qué fue lo que sucedió con la gitana y con su esposo. El hombre, inmediatamente, se dio cuenta de que el hijo no podía ser suyo realmente, culpando a su mujer de haberle sido infiel. En la narración se explica que el calé la acusó de haberle sido infiel con un payo —un hombre que no pertenece a la etnia gitana— y afirma que jamás le perdonaría esto. La misma mujer jonda debió de haberse encontrado perpleja ante lo que había ocurrido y no pudo explicarle a su pareja qué fue lo que ocurrió realmente, ya que probablemente la acusaría de estar fuera de todo contexto y lo consideraría como un intento desesperado por omitir su culpa. 

Tras otra repetición del coro, se continúa con el relato explicando cuáles fueron las acciones del esposo de la gitana protagonista de la historia. Al pensar que había sido engañado se enfrentó a su mujer amenazándola con un cuchillo. Ella no fue capaz de explicarle de quién era el hijo realmente y terminó siendo herida de muerte gracias a la ira del calé. 

Posteriormente, el gitano —probablemente al darse cuenta de que el recién nacido no tenía la culpa de la “infidelidad” de su madre o al ser incapaz de matarlo también a él— tomó al niño y lo abandonó en el monte. Probablemente estaba consciente de que el infante terminaría muriendo abandonado en el sitio, devorado por los animales o sería encontrado por otras personas que terminarían haciéndose cargo del asunto. 

Después de una última repetición del coro, se da a entender que la luna siempre fue testigo de todo ocurrido y que éste había sido su plan desde un inicio. La familia de la gitana terminaría destrozada, pero ella obtendría —al final— lo que siempre había soñado. Ahora, que el niño fue abandonado en el monte, la luna —quien era su verdadera madre—  es quien acoge al recién nacido como su propio hijo. 

En la última estrofa, al tratarse de una “leyenda” gitana, se explica el porqué de las diferentes fases lunares. Cuando sea luna llena, esto se deberá a que el niño estará “de buenas” y su madre estará contemplándolo. Sin embargo, cuando el infante esté llorando, el astro se verá obligado a menguar con el fin de hacerle una cuna para consolarlo.

 

Análisis de la música:

La musicalización de “Hijo de la luna” resulta relativamente sencilla y apegada a lo acústico. En gran parte de la composición destacan el piano y varios cascabeles que continúan escuchándose casi en toda la canción. En algunos versos se intercalan golpes de percusiones para añadir un toque más dramático a la narración. Ya en el coro de la canción, los cascabeles son reemplazados por un pandero e, incluso, es posible distinguir unas castañuelas al momento en que la lírica menciona el verso “Hijo de la luna”. 

En las estrofas siguientes el ritmo se acelera considerablemente y es posible distinguir ya algunos instrumentos de cuerda como son los violines. La interpretación que realiza Ana Torroja logra involucrar al oyente en la leyenda gitana que se está contando. La canción concluye con algunos arreglos instrumentales.

 

 

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax