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El amor- Rafael Pérez Botija

Ficha Técnica

Título de la canción: El amor.

Cantantes: Massiel, Yolandita Monge, Gloria Trevi.

CompositorRafael Pérez Botija.

Género musical: Balada.

Análisis​

 

¿Qué es el amor? A lo largo de la historia de la música se han escrito numerosas canciones que buscan presentar una aproximación acerca de lo que es el amor. Un sinfín de letras se han encargado de abordar numerosas facetas del amor y sus derivados siendo así, quizás, el eje rector de gran parte de las canciones populares y el tema del que más se ha hablado en las líricas. 

El amor es una canción escrita por el compositor español Rafael Pérez Botija, quien compuso numerosas canciones para el cantante José José —Gavilán o paloma, Amor amor— y para Rocío Dúrcal —La gata bajo la lluvia. En este caso, El amor es una canción que goza de una interesante lírica que busca presentar las dos caras del enamoramiento. Esta pieza musical ha sido interpretada por numerosos cantantes, destacando las versiones de Yolandita Monge, Massiel y, recientemente, Gloria Trevi; en todos los casos, se trata de interpretaciones con una gran carga emocional lograda gracias a los poderosos y profundos versos de Pérez Botija.

 

Análisis de la lírica:

La primera parte de la canción se concentra en presentar el nacimiento del amor. Se trata de un momento en el que todo parecerá maravilloso e idílico para la narradora (debido a que la mayoría de las interpretaciones de esta canción son por voces femeninas, se procederá a hablar de un narrador del sexo femenino). Las primeras seis estrofas —cabe señalar que esta canción no cuenta con coro o estribillo— se enfocan en narrar, a través de los ojos de la protagonista, qué considera que es el amor, algo que ha llegado recientemente a su vida. 

Comenzando por la primera estrofa, en ella se presentan numerosos símiles o comparaciones que buscan indagar qué es el amor. Se le llega a comparar, entre otros, con un rayo de luz indirecta, un punto en la niebla y una fe que despierta. De estos símiles puede extraerse la idea de que en la canción llega a considerarse el amor como algo que aparece y llega súbitamente sin aviso previo (de manera indirecta). Asimismo, se le llega a considerar como algo que es capaz de transmitir cierta paz y fe a quien lo experimenta. Por otra parte, también se ve al amor como algo difícil de hallar y que puede encontrarse, aparentemente oculto o fuera del alcance de uno (“un zumbido en el aire, un punto en la niebla, un perfil, una sombra, una pausa, una espera”). 

De manera bastante poética y, prácticamente, a través de la mención de sustantivos acompañados de adjetivos calificativos se van presentando varios símiles a través de los que se buscan explorar las diferentes facetas y manifestaciones del amor. Entre ellos, se destaca el hecho de que el amor puede llegar discretamente y de manera natural a la vida de uno (un “rumor que se acerca […], una brisa ligera, una voz en la calma”). Incluso, se establece en la lírica que el amor no necesita presentarse de inmediato o de manera súbita, sino que en él tiene cabida la espera, la paciencia y la esperanza (“un después, un quizá, una vez, una meta”). 

Sin embargo, una vez que el amor ha salido a la luz, éste llega para cambiar la vida de quienes lo experimentan, esto hasta el grado de convertirlo en un nuevo estilo de vida (“se palpa y se siente y hay quien puede verlo, y hace que te despiertes y pienses en él, y te llama despacio rozando tu piel”). 

Tras esto, en la canción se procede a describir —nuevamente a través de varios símiles— los “efectos” que tiene el amor en la persona que lo experimenta, destacando que es un sentimiento capaz de atrapar y envolver a las personas por completo hasta el grado de alejarlos de la realidad misma llevándolos, en cambio, a un mundo alterno de sueños y anhelos. (“El amor te hipnotiza, te hace soñar y sueñas y cedes y te dejas llevar […]. Y de pronto te alza, te lanza, te quema, hace luz en tu alma, hace fuego en tus venas, y te hace gritar al sentir que te quemas, te disuelve, te evapora, te destruye, te crea”). 

En la última estrofa de la primera parte de esta composición se llega a un primer clímax —tanto de la lírica como de las diferentes interpretaciones vocales— de la narración en donde se comunica al oyente el hecho de que el amor logra que los implicados se sientan los dueños del universo y, sobre todo, que se sientan realizados y afortunados de estar experimentando todo esto. (“Y te lleva a la gloria y te entrega la tierra”). 

Una vez que en la canción se han presentado todas las bondades y virtudes del amor, en la segunda parte de la misma se presenta la contraparte: el desamor. De la misma manera en que se apreció en las estrofas anteriores, la lírica se encarga de presentar a través de comparaciones y símiles la faceta negativa del amor. Ahora, se le ve como algo agonizante o algo que cuesta trabajo mantener vivo por más que se intente lograrlo. Ante todo, se menciona que el amor puede desaparecer de manera tan súbita que cuando llegó. (“Y de pronto el amor, es la luz de una llama que se empieza apagar, y se va, y se apaga […]. El amor es la hoja caída en la tierra, un peso en el alma, un sol que se vela”).

Por otra parte, en esta segunda parte de la canción se revelan en algunos versos algunos “síntomas” de conflictos que pueden conducir a un rompimiento amoroso como lo podrían ser una mueca, un “ya no” o una queja. Asimismo, conforme se va avanzando verso tras verso se puede apreciar cómo el amor —tan idílico unas estrofas atrás— “va bajando peldaño a peldaño” dirigiéndose, debidamente, hacia su decadencia y su debida extinción. Lo que antes parecía encontrarse tan enérgico o cargado de vida ahora anda “con las manos cerradas y el paso cansado”. Es en este momento en el que los dos individuos otrora enamorados profundamente y que creían conocerse íntimamente se percatan de que apenas saben algo el uno del otro. 

Así como el amor se mostró capaz de llevar a los enamorados a la gloria y a sitios idílicos en los que sentían que eran dueños del mundo, ahora pareciera que se encarga de cobrarles todo esto de manera despiadada e inclemente. (“El amor te hace burla, se ríe de ti, mientras tú sigues quieto sin saber qué decir y deseas seguirle y decirle que no”). Las metas y sueños que se habían esbozado con anterioridad son, ya, un mero recuerdo de lo que fue y pudo haber sido. (“El amor desbarata tus grandes ideas, te destroza, te rompe, te parte, te quiebra”). 

Dentro de toda esta destrucción causada por el mismo amor se destaca en la lírica la capacidad de éste de transformar por completo a los individuos. Mientras que, anteriormente los “movía” por dentro para salir adelante e impulsarlos a seguir adelante, ahora se posesiona de ellos para conducirlos a dañar a quien alguna vez amaron profundamente, aunque dentro de esta actitud se termine causando daño uno mismo (“Y te hace ser ese que tú no quisieras y te empuja a ser malo y te deja hecho mierda”). 

El amor descrito hasta este momento en la segunda parte de la canción se ha caracterizado por ser despiadado y por encargarse de destruir todo lo que construyó antaño. Así como fue capaz de situar a los enamorados en la cima, ahora pareciera que los “arroja de bruces al último infierno” encargándose de destrozar toda las bondades y virtudes que llegaron a caracterizar a la relación. 

Sin embargo, una vez que todo parece perdido, el amor decide poner punto final a este martirio deteniendo todos los frentes mediante los que había atacado a los implicados, todo esto denotando la existencia de cierta misericordia y piedad. Incluso, podría entenderse que el amor decide darle una segunda oportunidad a los individuos, otra oportunidad de volver a experimentar todo lo vivido con anterioridad. 

El amor es una canción que explora las dos grandes facetas o momentos del amor, considerando, quizá, que es imposible que se permanezca únicamente en un estadio. Así como el amor es capaz de cambiar la vida de una persona para bien, también cuenta con los artilugios o recursos para hundir por completo a quien ha llegado a experimentarlo. Por lo tanto, en esta canción compuesta por Rafael Pérez Botija podría establecerse que el amor es una arma de dos filos que resulta capaz de llevar a alguien a la gloria o de arrojarlo al último infierno; sin embargo, dentro de toda esta “bipolaridad” del amor, éste es capaz de dar segundas oportunidades presentando, siempre, la existencia de un nuevo comienzo.  

 

 

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax