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Devil’s Trill SonataGiuseppe Tartini

Ficha Técnica

Título de la composición: Devil's Trill Sonata.

Compositor: Giuseppe Tartini.

Año de composición: 1713.

Género musical: Sonata en cuatro movimientos. 

Análisis​

 

 

Análisis del contexto histórico:

Al momento de hablar de los grandes violinistas de la música clásica se piensa, generalmente en personajes como Niccolò Paganini o Antonio Vivaldi. Sin embargo, Giuseppe Tartini podría, fácilmente, colarse en esta lista utilizando como principal carta de recomendación la pieza musical conocida como Devil’s Trill Sonata. Ésta fue compuesta en el año de 1713. Se trata de una obra musical de más de quince minutos de duración. 

No obstante, detrás de Devil’s Trill Sonata yace una extravagante historia que oscila entre los delirios de un hombre agonizante y el mito que se ha construido a través de los compases que integran esta sonata. Una versión del relato consiste en que Tartini se encontraba muy grave, con fuertes fiebres que lo hacían alucinar y viajar a lugares fantásticos. En uno de estos “viajes”, Tartini llegó a visitar el infierno, ya que siempre se había preguntado qué música ambientaría este lugar. Fue así como se encontró directamente con el diablo a quien decidió venderle su alma a cambio de escuchar cómo tocaba el violín este personaje. El músico italiano quedó tan sorprendido al escuchar la belleza y complejidad de la interpretación que logró despertar de su sueño e, inmediatamente, se dedicó a transcribir los sonidos que recordaba de aquella sonata interpretada por el mismo diablo. 

Este viaje al infierno trajo consigo una sonata en cuatro movimientos con una duración superior a los quince minutos. Tartini afirmó que ésta era la obra más importante de su repertorio; sin embargo, tuvo que confesar que no había quedado del todo satisfecho con ella, ya que la música que había escuchado en el infierno era superior y tendiendo a la perfección. Esta pieza ha sido retomada por otros compositores de la música clásica como un punto de partida que da pie a nuevas creaciones que se relacionan, en la mayoría de los casos, con el misticismo y fantasía que gira en torno al nacimiento de esta pieza. Por ejemplo, el mismo Chopin utilizó Devil’s Trill Sonata como base para su Preludio 27 y César Pugni la adecuó para ser el tema principal de un ballet en 1849.

 

Sentimientos que evoca:

Intentar describir qué sentimientos es capaz de comunicar cada compás de Devil’s Trill Sonata es un asunto bastante complejo. Es una pieza musical que es capaz de envolver al oyente en un mundo paralelo en donde sólo existe la música que está siendo escuchada. Ante todo, cabe señalar que la experiencia estética tendrá un mayor efecto en quien la escuche si lo hace utilizando audífonos o a un volumen considerable, ya que esta sonata es capaz de crear todo un ambiente. 

Devil’s Trill Sonata comienza de manera suave y con ciertos toques de melancolía. Sin embargo, existe tensión en el ambiente, cosa que va aumentando segundo a segundo. La nostalgia poco a poco termina siendo dominada por la tensión, cabe señalar que se trata de una tensión medida a la perfección; es decir, está calculada minuciosamente. 

Relacionando esto con el relato del mismo Tartini, al imaginarse uno a la música que se escuchará en el infierno, seguramente vendría a la mente de uno una serie de cacofonías o notas discordantes que suenan repetidamente. Jamás pasaría por la mente de uno que en el infierno suena una melodía tan hermosa y envolvente como ésta. 

Al llegar al segundo movimiento la tensión aumenta con la presencia de ciertas escalas y  de un allegro moderato que brindan un mayor dinamismo. ¿Qué imagen es capaz de crear esto? Ante todo, uno podría imaginarse un gran dinamismo e, incluso, figuras danzantes ante cada compás de esta sonata. Esto permite entender cómo ha llegado a convertirse Devil’s Trill Sonata en algunas representaciones escénicas como el ballet. La misma Primavera de Vivaldi podría enfrascarse en una ardua competencia o lucha contra el segundo movimiento de Tartini donde dos allegros buscan comunicar dos situaciones completamente diferentes. 

Con el tercer movimiento se recupera un poco el aire y el carácter que predominaron en el primero, contando ahora con un andante que brinda cierta calma después de la tempestad escuchada anteriormente. No obstante, éste no durará mucho y pronto regresará la algarabía escuchada con anterioridad en el segundo movimiento. 

Es en el último movimiento donde todas las emociones presentadas anteriormente vuelven a unirse con escasos segundos de separación, se pasa inmediatamente de un allegro assai a un andante similar al escuchado en el tercer movimiento que vuelve a ser reemplazado por el primero, como si se tratara de dar a entender que en este infierno no llegan a existir grandes momentos de tranquilidad, sino que abunda la velocidad, energía y tensión. 

Todo el quiebre emocional que transmite esta sonata se hace presente en los últimos cinco minutos donde la tensión va in crescendo hasta el grado de poner nervioso al oyente y transmitirle esta gran energía emanada de cada compás. Todo esto para concluir de la misma manera en que todo empezó, en un sepulcral silencio que puede ser quebrado en cualquier momento. 

 

Análisis de la música:

Como resulta evidente, Devil’s Trill Sonata es una sonata escrita exclusivamente para el violín, instrumento que tiene el rol protagónico. Por esto mismo, para su interpretación es preferible contar con más de un violín para facilitar la situación y presentar algunos arreglos intermedios. 

La velocidad es algo bastante llamativo de esta pieza musical, ya que se encuentra escrita en 12/8 y, en numerosas ocasiones la velocidad aumenta considerablemente, teniendo que ser un violinista con gran pericia quien interprete esa sonata. Asimismo, vale la pena destacar la existencia de ciertos intermedios musicales entre cada uno de los cuatro movimientos que brindan un momento de paz y estabilidad al oyente y, en cierto modo, fungen como antesala ante lo que vendrá a continuación. El último movimiento cuenta con numerosos efectos o herramientas musicales como las denominadas cadencias y la constante transición entre aires, caracteres y matices. Una obra musical de gran complejidad y carga dramática que podría haber sido compuesta, en realidad, por el mismo diablo a través de Tartini. 

 

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax