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La Ronde des Luthins- Antonio Bazzini

Ficha Técnica

Título de la composición: La Ronde des Luthins.

Compositor: Antonio Bazzini.

Año de composición: 1852.

Género musical: Música clásica.

Análisis​

 

 

Análisis del contexto histórico:

Esta obra, también llamada “The Dance of the Goblins”, “Scherzo fantastique Op.25”, o “La danza de los duendes”, fue compuesta por el compositor italiano Antonio Bazzini para violín y piano durante el pleno inicio de la época romántica, un momento muy importante en la historia de la música clásica debido al surgimiento de muchos de los grandes compositores y exponentes de este género como Giacomo Puccini, Strauss, Mahler, Nicolo Paganini, entre otros. Bazzini se inspiró mucho en este último para crear sus composiciones.
En cuanto a la pieza, es un scherzo para violín y piano sumamente rápido y de alta complejidad; algunas veces interpretada únicamente entre estos dos instrumentos, mientras que en otras son acompañados únicamente al principio por otros violines.
La obra goza de una gran similitud con la velocidad y técnica de las piezas de Paganini que estaban dotadas de altos y bajos muy pronunciados, haciendo que las piezas sean sumamente complicadas; la pieza conserva gran similitud con “La Campanella” de Paganini, sobre todo en la sensación de los agudos más que en el tempo.
Varios violinistas contemporáneos han interpretado esta pieza y entre los más afamados se encuentran: Maxim Vengerov, Itzhak Perlman, David Garrett, Yehudi Menuhin, por mencionar algunos. Dichas interpretaciones se han mantenido en su mayoría apegadas a la pieza original sin existir muchas variaciones con respecto a ésta.

 

Sentimientos que evoca:

Al ser una obra rápida y divertida que tiende a la broma, lo primero que se siente al escuchar las primeras notas es un frenesí constante y lleno de energía  que perdura hasta la última parte de la pieza. Asimismo, la composición tiene una naturaleza fantástica, rica en toques exóticos y burlones propios del scherzo, que figuran en la mente del oyente como un escape en medio de la danza.  Tiene una carga mística que te mantiene a la deriva; en las partes en las que la pieza se alenta, brinda una ligera sensación de seguridad y calma, como si de pronto el disturbio fuera a cesar, pero la pieza resurge y se mantiene incansable. Sin duda se percibe como una carrera intensa entre el violín y el piano, en la que claramente destaca más el violín con notas mucho más profundas y enfáticas; sin embargo, la labor del piano es acentuar el ritmo y le da prisa a la pieza para enfatizar la rapidez del violín. En las partes más lentas da la sensación de confusión y distracción.
Es una obra que a mi gusto podría asemejar una parodia de un día atareado y confuso en la ciudad, en donde sin duda se termina exhausto después del último suspiro, que se presenta en la parte final de la obra, en donde aparece la técnica Ricochet con el arco.

 

Análisis de la música:

En su forma es un Rondó con una mezcla secuenciada de A,A,B,B en la que se toca cada parte repetidamente a lo largo de la pieza con dicho orden, siendo que la primera siempre va más rápido que la que le sucede, así la segunda es siempre una antesala del trémolo perpetuo en toda la pieza que se va alternando.  En este caso, el trémolo es constante en toda la obra presentándose con esa sensación de brincos seguidos y fluidos que apenas son asimilables, así como el uso de agudos y graves contrastantes en un solo compás. Existen una serie de pizzicatos para acentuar y dar aire a los trémolos incesantes, y el piano conserva la misma labor, así, los pizzicatos y el piano generan la sensación de suspenso y un breve descanso a la vez, para dar ocasión a la continuación en el tempo, que en esta pieza se encuentra entre un presto y un vivacissimo.
Durante la última parte, la pieza cierra con una participación sumamente compleja por parte del violín, haciendo una serie de juegos con el arco llamados Ricochet, que consisten en rebotar el arco contra la cuerda con suma rapidez y delicadeza, combinado con una serie de pizzicatos que se repiten nota por nota. Esta parte se repite dos veces, únicamente al final, culminado así con dos series en esta forma con una variación más lenta entre éstas y el uso del pizzicato nuevamente al final. Sin duda esta es la parte más impactante de toda la obra debido a la suma complejidad en la técnica utilizada en el arco, ya que es muy fácil cometer errores como arrastrar el arco en vez de permitir el rebote, a simple vista en la ejecución, pareciera que el arco no tocara las cuerdas.
Lo anterior le da mucho dinamismo a la pieza y mantiene a la audiencia al pendiente en todo el momento.

 

 

 

 

 

Por: Daniela Molina Duarte.