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In the Hall of the Mountain King- Edvard Grieg

Ficha Técnica

Título de la composición: In the Hall of the Mountain King.

Compositor: Edvard Grieg.

Año de composición: 1876.

Género musical: Música Incidental.

Análisis​

 

 

Análisis del contexto histórico:

Esta obra maestra de Edvard Grieg fue escrita para formar parte de la obra teatral “Peer Gynt” escrita por Enrique Ibsen (Henrik). Durante la interpretación de la obra se incluyen unos cuantos versos, pero cabe señalar que la verdadera majestuosidad de esta composición se encuentra ubicada en su parte melódica y rítmica.

“In the Hall of the Mountain King” ha sido utilizada en numerosos  proyectos de cine, obras teatrales, anuncios publicitarios, como cortinilla en estaciones de radio, etc. Asimismo, numerosos artistas, orquestas y grupos han realizado covers de la obra original de Edvard Grieg. Apocalyptica, Ska-P y The Who son algunas de las bandas que la han usado como base para sus respectivas adaptaciones o composiciones. Ha figurado en las películas “M, el vampiro de Düsseldorfi” de Fritz Lang, “El cadáver de la novia”, “El Grinch”, “Zombis Nazis”, “Red social”, “Los Pitufos”. Incluso figura en el videojuego “Sonic the Hedgehog”.

Esta composición es una obra que seguirá siendo recurrida por muchos artistas, directores y creativos debido a la complejidad que yace entre su excelente combinación sonora.

 

Sentimientos que evoca:

“In the Hall of the Mountain King” (en español conocido como “En la gruta del rey de la montaña”) es una melodía sumamente compleja que puede simbolizar numerosos estados anímicos. Para empezar, el ritmo inicial es muy suave, pero desde ese momento ya evoca cierto misterio e incertidumbre. Fácilmente podría ser utilizada para el soundtrack de alguna película de terror u horror.

El oyente se ve envuelto inmediatamente por la música que lo obliga a prestarle atención. Incluso, es posible que —aunque quien escuche la melodía no lo perciba— se tense y adquiera cierto nerviosismo. Es imposible que alguien se pueda mostrar sereno y apacible ante semejante composición.

Esta melodía es capaz de alterar el sistema nervioso de animales (y de personas aunque en menor grado). El lector de este análisis interesado puede probar lo anterior reproduciendo una grabación de “In the Hall of the Mountain King” a un volumen normal junto a su perro o gato y observar su reacción ante la música.

Conforme la composición va progresando, la velocidad lo hace de manera directamente proporcional. Poco a poco se añaden distintos incidentales que hacen que la melodía principal se vaya complicando. La simulada tranquilidad comienza a desaparecer y la tensión comienza a apoderarse del oyente. Aunque él no lo haya notado, cada repetición de las dos líneas melódicas la velocidad se ha ido incrementando gradualmente. Los sonidos graves han superado a los agudos añadiéndole un mayor tenebrismo a la música.

La composición bien podría ser utilizada para evocar la imagen de algún ritual satánico o místico en el oyente. ¿Qué irá a ocurrir? ¿Qué está sucediendo en realidad? ¿Cuándo terminará esta tortura mental? Son algunas preguntas que se puede hacer el oyente de la obra maestra de Grieg. Porque, aunque no lo parezca, la mente humana nunca podrá hallar algún rastro de “normalidad” o serenidad en los acordes y demás sonidos de “In the Hall of the Mountain King”. Es como pedirle al soundtrack y sonidos incidentales de la película “Psicosis” de Alfred Hitchcock que transmitan alegría y tranquilidad.

Finalmente, llegan las últimas líneas melódicas de la composición. La aparente calma del inicio se ha perdido por completo. Los pequeños atisbos de coherencia se han perdido y ahora sólo reina el desorden, un desorden cuyo único fin es perturbar la mente del oyente.

La velocidad continúa avanzando segundo a segundo, al igual que la tensión mental generada por esta estratégica organización de sonidos. Una pequeña escala regresiva indica que el final se encuentra cerca, la pesadilla está por terminar y —como después de una tempestad— regresará la calma.

“In the Hall of the Mountain King” es una obra maestra que ha sido utilizada mucho en las demás manifestaciones del arte por los sentimientos y situaciones que evoca. Cualquiera podría utilizarla como soundtrack de algún momento específico de su propia vida.

 

Análisis de la música:

Aunque sólo se encuentra conformada por dos líneas melódicas que permanecen en su tono durante toda la composición, “In the Hall of the Mountain King” logra convencer al oyente de que se trata de una complicada partitura de más de cinco páginas (cuando en realidad se puede plasmar la esencia de la música en una sola hoja).

Los fagotes dan a la perfección las notas graves que requiere la composición para generar ese sepulcral efecto en el oyente. Conforme la melodía avanza, se van sumando más y más instrumentos hasta generar un sentimiento de “lleno total” y saturación en quien la escucha. Algunos instrumentos de cuerda se adicionan a la idea original añadiéndole mayor dramatismo.

En la parte final donde se rompe la entropía musical, se añaden los sonidos de percusiones como timbales y platillos que no hacen más que reforzar la idea de que el final de la pesadilla se encuentra cerca.

Toda la composición se podría considerar como un cambio de tempos pasando de un andante a un presto y posteriormente a un prestissimo. Son estas alteraciones en el tempo lo que generan el efecto auditivo que transmite “In the Hall of the Mountain King”.

 

 

 

 

 

Por: Alfonso Ortega Mantecón.

@PonchoCorax